Acerca de mí

Leo, pienso, escribo…

Yo empecé a escribir hace muchos años, cuando todavía no pensaba en cómo denominaría mi trabajo, cómo se llamaba lo que yo hacía.
Unos años más tarde, tentada por la actualidad, estudié periodismo y trabajé en ello varios años. Era fácil presentarse: “Soy periodista”. Me gustaba presentarme así, de hecho siento que sigo siendo periodista, que mi formación y mi experiencia me permiten decir eso, aunque actualmente no ejerza la profesión.
Hace poco participé en una reunión de una asociación de periodistas. Me acurrucaba en la silla para pasar lo más desapercibida posible y que no se dieran cuenta de que yo estaba ahí escuchándoles. Debo admitir que al cabo de un rato se me instaló un trocito de nostalgia en el cuerpo; pero debo admitir también que se marchó como había llegado no más salir del encuentro. El periodismo es una de esas cosas del pasado que recuerdas con cariño pero no quieres volver a vivir, como lo adolescencia.
Después me dediqué profesionalmente a otras cuestiones también vinculadas con las palabras, la comunicación, el servicio social. Me asignaron un título claro, concreto y algo ostentoso con el que, al menos hasta ahora, no he llegado a sentirme del todo identificada: técnica de Educación al Desarrollo y Comunicación. No digo que esté mal ni mucho menos, pero no soy yo tampoco esa. ¿Se entiende?
Durante todo ese tiempo de periodista y técnica seguí ejerciendo mi vocación por la poesía pero, como no vivía de ello, no tenía que ponerle nombre. Y era una actividad más bien privada, casi íntima. Pero llegó el momento en que decidí que ese lado oculto debía salir a la luz, que era parte de mi ser.
Cuando publiqué mi primer libro, alguien -no recuerdo a quién le debo un “gracias”- me dijo: “Tú escribes, eres escritora. Cuanto antes lo asumas, mejor”. Nos reímos bastante en ese momento y confieso que pude percibir cómo crecía mi ego. Escritora, es una profesión atractiva. Eso de “Persona que escribe” no está nada mal.
Me gusta decir que yo leo, pienso y escribo; y que en eso consiste mi vocación. Eso fue suficiente durante un tiempo; pero entonces empecé a pensar que a esas tres acciones les faltaba un alma. Es cierto, son esas tres acciones las que dan expresión a mi vocación. Pero hay algo más detrás, todas esas estructuras que las sostienen: las ideas, los sueños, los sentimientos, el amor, la paz, la comunicación como herramienta para mejorar el mundo, la pasión, la alegría, la intuición, la justicia, los sueños… cosas que no cabían en esa presentación.
Y así andaba ejerciendo, con lo contrario de plenitud en el cuerpo, hasta que uno de esos días de luna llena llegó la respuesta que buscaba: “Yo soy poeta”.

Greta Frankenfeld
13 de diciembre de 2013

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3 comments

  1. Muchas gracias por el comentario que hiciste en mi blog. No sé por qué razón wordpress lo marcó como spam y lo borró, por eso te contesto aquí. Enhorabuena por tu espacio. Un saludo y gracias.

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