cambio

Qué injusta es la vida

Durante muchos años, estar cerca era muy cómodo, como bajar el sábado a la tarde al ultramarinos de la esquina en chándal y sin dinero, porque ya te pagaré. Resulta que doña Emilia le fiaba a todo el mundo y al final no podía pagar la luz. Tuvo que poner unas velas para seguir abriendo. Pero un día una se le cayó y se prendió fuego el ultramarinos. (más…)

Incauta embaucadora

Pegado mi hombro el cristal de la ventana, siento el frío mojado. Revuelvo con poco entusiasmo el azúcar y el café. Te veo entrar oscuro; bufandas, zapatos, collares, reloje, cds…

Puedo entre otras cosas, elegirte a tí como compañero, como amigo, como socio, como vecino, como enemigo, como culpable, como víctima, como incauto o embaucador. Puedo elegirte como guía o como carga, como sueño o realidad. Puedo soñarte despierta o matarte en sueños. Puedo construirte, apuntalarte o destruirte.

Y todo eso sin que cambies un ápice. Ya encontraré yo la excusa perfecta para explicar mi posición.

Ya pondré el cristal adecuado para mirarte a través de él y, sin que te des cuenta, convertirte en lo que yo quiero que seas.

Pero poco, o casi nada, de todo ello será verdad hasta que no sepa quién eres. Hasta entonces, será mi miedo el que decida por los dos; o será mi prejuicio, mi pereza, o mi falta de práctica.

Y sin embargo, cuando sepa lo que quiero que seas, puede que quiera que seas simplemente tú.

¿Tomas un café?

 

Microrrelato “Incauta embaucadora“, ganador del concurso La otra hodina h y la interculturalidad – 2013. Publicado en El libro albedrío de la paz – No direction Rainbow. (Pag. 76).